INSTRUCCIÓN NO ES EDUCACIÓN
PROBLEMAS MENORES EN LA INFANCIA
ME ABURRO EN EL COLEGIO
EVITAR EL FRACASO ESCOLAR Y LOS CONFLICTOS EN LA FAMILIA




INSTRUCCIÓN NO ES EDUCACIÓN

Instruir, instruye cualquiera, Educar solo el que ama.

Cada vez es más necesario recurrir al diccionario de nuestra lengua para seguir llamando a las cosas por su nombre. Hoy, unos intencionadamente y otros sin saber los que dicen, incorporan a sus opiniones palabras que desintencionadamente están mal empleadas e intencionadamente confunden.

La persona educa y se educa a través de las ayudas que presta y que recibe, pero para lograr ese crecer que conlleva la educación, es necesario que la acción sea educativa; es decir, realizada intencionadamente a una persona concreta en función de su necesidad la cual con la ayuda prestada le permite cubrirla.

Cuando hablamos de educación hemos de hablar de educación integral; es decir, del crecimiento de la persona en su totalidad, evitando parcializarla, reducirla a aspectos de ella. Cada uno requiere su instrucción concreta.

Además de integral, la educación ha de ser personalizada, pues cada persona es singular y diferente, y necesita sus ayudas.

Por estas y otras razones me gusta decir que educar es prestar intencionadamente y con amor las ayudas necesarias a cada persona, en el momento oportuno y por la persona adecuada. Educarse supone crecer o desarrollar la totalidad de si mismo a través de las ayudas recibidas de los demás y de las acciones realizadas por ella. Solo el hacer personal es causa generadora de la propia educación.

Cualquier persona instruida en cualquier área de actividad puede instruir a los demás pero para que esa instrucción pueda considerarse acción educativa requiere intención de educar por parte del que instruye; es decir, amar a las personas a las que se enseña y que los que se instruyen pasen de la acción de escuchante a la de educando, es decir, asuma, interiorice, acepte y realice lo que se le enseña hasta hacerlo suyo; entonces, la acción instructiva se convierte en acción educativa y así se logra la educación que siempre será causa de mejora y de desarrollo personal.

Es la familia el ámbito natural de la educación y es en ella donde se prestan las ayudas con amor y por ello donde la persona se educa fundamentalmente. Ahora bien, la familia, aun siendo la protagonista fundamental de la educación de sus miembros, es protagonista precaria y por lo tanto necesitada de ayudas. Estas las debe solicitar a aquellas personas o instituciones que por ser coherentes con sus principios pueden llegar a ser complementos educativos a través de la específica instrucción que impartan, de no ser así sus enseñanzas solo servirán para rellenar su almacén de conocimientos pero no para ayudarles a crecer.

Son estas, entre otras, las razones por las que algunas personas que tienen grandes almacenes de conocimientos del tipo que fuere son personas instruidas pero inmaduras, es decir, poco educadas.


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PROBLEMAS MENORES EN LA INFANCIA

Dada la abundancia de casos que se nos presentan en el Gabinete sobre problemas infantiles, nos vemos en la obligación de informar a los padres cuales son estos problemas, que origen tienen y su sintomatología.
Los hemos llamado problemas menores, pues los oponemos a alteraciones más graves como son las psicosis, las neurosis, etc. Dentro de los primeros entrarían: la dislexia, fracaso, rechazo y fobia escolar, las neurosis y encopresis, los tartamudeos y tics, las fobias, etc.

Ninguno de ellos tiene un origen común, aunque si hemos observado que muchos, no todos, se deben a que el niño vive de forma alterada las relaciones familiares o bien que realmente estas relaciones se hallan deterioradas.

Ahora, vamos a intentar dar clara y esquemáticamente idea de algunos problemas de la conducta infantil.

FRACASO ESCOLAR
Es la no-aceptación a la escolarización normal a la vez que hay un retraso en el aprendizaje. Las causas pueden ir desde un déficit intelectual hasta discordias familiares pasando por problemas específicos del niño. A veces es simplemente una manera de llamar la atención, pues le hacen más caso cuando suspenden que cuando aprueban.

ENURESIS – ENCOPRESIS
Definición; trastornos en el control de los esfínteres.
A/ ENURESIS: Falta de control en la emisión de orina. Puede ser diurna o nocturna, siendo ésta última la más corriente. También se puede dividir en primaria, si el niño nunca ha dejado de hecerse pis, o secundaria, si comienza a orinarse a partir de un hecho importante en su vida.
Respecto a la etiología se barajan diversos factores: familiares, hereditarios, lesiones microscópicas cerebrales (infraclínicas) y causas puramente psicológicas. La frecuencia en los niños de 7 a 10 años es aproximadamente de un 20%.
B/ ENCOPRESIS: Falta de control en la emisión de heces.
Es un problema parecido al anterior pero menos frecuente. Puede estar relacionado con alguna enfermedad del sistema nervioso, o a veces es un cuadro de oposición neurótica (niños abandonados o poco atendidos, demanda de afecto).

TARTAMUDEO Y TICS
Síntomas producidos por subida de la ansiedad o por nivel generalizado alto de la misma.
Pueden ser síntomas de problemas más importantes.
Los tratamientos actuales son bastante eficaces y a corto plazo es detectable una notoria mejoría, aunque siempre hay que descartar que aparezcan por causas fisiológicas (disfunción orgánica cerebral, problemas en el aparato fonador, etc.).

FOBIAS
La definición de las fobias vendría dada por: miedo irracional hacia un objeto, persona o situación específica. Se caracteriza o viene determinada por crisis de angustia.

Crisis de angustia:
 Pánico intenso.
 Temblor.
 Sudor.
 Rostro desencajado.
 Dolores o alteraciones en el corazón, pulmones, órganos digestivos o urinarios, lo que puede parecer un accidente somático grave.

La duración oscila entre unos minutos o media hora. Las clases de fobias son muchas, tantas como objetos, situaciones o personas: no obstante las más corrientes son: los llamados terrores nocturnos (miedo a la noche), claustrofobia (miedo a espacios cerrados), agorafobia, (miedo a espacios abiertos), hidrofobia (miedo al agua), fobia ala s serpientes, perros y toso tipo de animales.

La fobia se caracteriza porque la persona ha aprendido a tener miedo ante una situación específica, objeto o persona sin poder remediar la crisis de angustia ante el objeto fóbico.

Matilde Notario de Frías.


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ME ABURRO EN EL COLEGIO

Expresiones como esta son cada vez más frecuentes en los estudiantes. En la mayoría de los niños o jóvenes en los que se da rechazo colegio, tienen siempre causas que lo justifican.

Entre las de carácter escolar, la fundamental es que se aburren soberanamente porque no encuentran motivos para acudir allí día tras día, ya que en vez de encontrar la ayuda, la comprensión y la orientación que necesitan, se sienten ante un "enseñante" (no educador) que les juzga solamente a base de controles y emite juicios equivocados porque no los conoce lo suficiente, ni como personas ni como estudiantes. En muchas ocasiones, por este desconocimiento el nivel de exigencia del profesor es superior a las posibilidades del alumno, por múltiples circunstancias. Esto le lleva al fracaso reiterado en los resultados y estos al rechazo escolar.

Los profesores deben aceptar a cada alumno como es y prestarle la ayuda que se necesita en todos los aspectos. No basta con enseñar indiscriminadamente, es necesario conocer a cada alumno, orientarles y hacer una programación adecuada, según su realidad. De lo contrario se dará un mal entendimiento con el profesor que en muchos casos desemboca en la aparición de actitudes pasivas, y por lo tanto aburridas.

Otras causas, de carácter extraescolar, las encontramos en los padres, en el ambiente y en el propio chico - chica, con sus capacidades y limitaciones.

Muchos padres mandan a sus hijos al colegio en busca del éxito, sólo están contentos con ellos cuando el boletín de notas está repleto de sobresalientes. Pocos padres aceptan que su hijo no pueda hacer más por razones justificadas, y repiten con frecuencia: "Mi hijo es un vago", "el profesor no se ocupa de mi hijo", "le tiene manía", "está influido por los malos amigos", etc., y pocas veces piensan que el bajo rendimiento escolar de su hijo se puede deber a una escasa capacidad intelectual, inhibiciones por causas afectivas, miedos, ansiedades o cualquier otra de las múltiples alteraciones que se pueden dar en la personalidad; mala comprensión por algún tras torno de lenguaje (dislexias); limitaciones de tipo fisiológico (deficiencias en la visión, en la audición...) u otras que dificultan un buen rendimiento satisfactorio. Cuando los padres sólo valoran a su hijo por las notas, se crea en ellos un miedo terrible a los insuficientes, que conduce no sólo a negarse a asistir al colegio, sino a engaños, falsificaciones de notas, fugas, etc. Conductas que, además de entrañar un riesgo importante, pueden generar desmotivación y angustia. No debemos olvidar como factor negativo, muy influyente en el rendimiento escolar, los escasos valores que la sociedad de hoy ofrece a nuestros jóvenes. La pérdida de valor del trabajo, del esfuerzo, de la lícita competitividad, etc., la falta de perspectivas (escasez de puestos de trabajo, conflictos, mal ejemplo de los mayores, etc.), la pérdida de valores espirituales, y todo esto favorecido por un ambiente cómodo y bienestante, que facilita el aburrimiento y la desgana ante todo lo que suponga trabajo o compromiso. Estas son, entre otras, las causas fundamentales por las que los chicos se aburren o rechazan el colegio. Es preciso estar muy atentos a estos contratiempos, muchos de ellos insignificantes, para ponerles remedio cuanto antes y evitar las peores consecuencias de la desmotivación.

Un buen departamento psicopedagógico ser un apoyo eficaz, ante estas circunstancias.

Los padres deben estar alerta para que sus hijos reciban las ayudas necesarias en el momento oportuno, por la persona adecuada, aceptando su realidad.

Es la familia el factor determinante en muchos casos. Cuando existen buenas relaciones, un ambiente de cariño, diálogo, aceptación, respeto, confianza, naturalidad, sinceridad, buen humor,... es difícil, aunque no imposible, que los hijos no quieran ir al colegio. Normalmente tienen razones para mantener un alto nivel desmotivación.

Algunas sugerencias que, entre otras evitan el aburrimiento y el rechazo al colegio:
* Mantener un buen ambiente familiar.
* Elegir el colegio cuyos objetivos están de acuerdo con los objetivos familiares.
* Aceptar al niño tal y como es, en casa y en el colegio, prestándole la ayuda que necesita en cada momento.
* Afrontar los problemas que el niño plantea lo antes posible y en profundidad, acudiendo a los profesionales especializados.
* Establecer contactos periódicos con los profesores para lograr la complementación colegio - familia.
* Establecer una unidad de actuación con el binomio exigir - comprender.

Cuando un hijo no quiere ir al colegio hay que intentar descubrir las causas, que en ellos son soporte de su actitud y tratar de ponerles remedio, lo antes posible, en colaboración con sus profesores.


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EVITAR EL FRACASO ESCOLAR Y LOS CONFLICTOS EN LA FAMILIA

El fracaso escolar se produce en alumnos y alumnas cuando, en unos casos, no se les adecua la enseñanza a su perfil aptitudinal, y en otros, cuando su desarrollo emocional está alterado como consecuencia de conflictos en su familia, otras veces por ambas cosas y otras menos frecuentes.

El alumno que no logra resultados satisfactorios en el colegio, teniendo un potencial intelectual más que suficiente, no solo obtiene malas notas en los estudios sino que, además, como niño, adolescente o joven, se producen en él alteraciones de todo tipo que le dificultan a veces de forma significativa ser feliz.

Cuando se produce el fracaso escolar en un chico o chica se va generando una falta de confianza en sus posibilidades, una baja autoestima y una importante inseguridad que no solo le dificulta un proceso ordenado como estudiante sino una desarmonía en su desarrollo personal.

Delphos, además del resto de las actividades que realiza, en su Departamento Psicopedagógico elabora unos estudios psicodiagnósticos cuya información permite orientar al alumno, a la familia y al colegio y así evitar el fracaso como estudiante y como persona.

El atajar cuanto antes estos aspectos facilita la armonía en el crecimiento de los hijos y evita los conflictos familiares que se derivan de estas situaciones, que muchas veces en vez de buscar soluciones se buscan culpables y la salud familiar se deteriora.

(Juan García Gómez)


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